El sake, una bebida de unión con los dioses
- Yukari Kawauchi

- 2 abr 2021
- 3 Min. de lectura
El consumo de alcohol es tan antiguo como el origen mismo de la agricultura, al mismo tiempo que los primeros hombres descubrieron la forma de acumular granos y frutas, descubrieron la fermentación y ahí aparecieron las bebidas alcohólicas.
En muchas de las primeras grandes civilizaciones de la humanidad, aparecen registros del consumo de estas bebidas, desde por lo menos 7000 a. C. por ejemplo en el antiguo Egipto, China e India. En Grecia, encontramos varias referencias a este consumo y en casi todas estas culturas, las bebidas están asociadas a los dioses, teniendo incluso deidades vinculadas a la embriaguez como Hathor en Egipto, Dionisio en Grecia y Baco en Roma.
También en el caso de Japón es evidente que la introducción del cultivo del arroz, hace 2500 años, proveniente de China, propició el desarrollo de una bebida alcohólica producto de la fermentación de este grano. Los apreciados efectos embriagantes de esta bebida le valieron la incorporación en las narraciones mitológicas de las primeras sociedades, en las que se explicaban los orígenes del mundo y en particular de su cultura.
Así por ejemplo, de acuerdo a la creencia del Shinto, Japón fue creado a partir de dos kami o dioses llamados Izanagi e Izami, de quienes nacieron tres dioses: Amaterasu, la diosa del sol y señora de los cielos, Susanoo dios de los océanos y Tsukuyomi diosa de la obscuridad y de la luna. Según una leyenda Amaterasu y Susanoo discutieron, por lo que Susanoo se emborrachó y destruyó todo a su paso, mientras que Amaterasu se asustó y se escondió en una cueva negándose a salir, dejando al mundo sin su luz. Para hacerla salir, otra diosa o kami Ane-no-Uzume hizo una danza obscena que provocó la risa de otros dioses. Cuando Amaterasu preguntó por qué reían, le dijeron que porque había una diosa más poderosa, lo que la hizo salir de la cueva, dirigiéndose hacia un espejo que habían colocado frente a ella. Al ver su reflejo quedó deslumbrada, momento que fue aprovechado para capturarla.
Susanoo fue desterrado por los males causados y mientras vagaba por la tierra, escuchó que una serpiente (dragón) de ocho cabezas atemorizaba a los pobladores. Susanoo mató a la serpiente emborrachándola con sake y le cortó las cabezas. En la cola de la serpiente encontró una espada que decidió dársela a su hermana en señal de paz. En la imagen que les comparto, está representado este pasaje mitológico por el artista Toyohara Chikanobu, alrededor del año de 1871. La característica principal de este artista es el trabajo en bloques de madera formando un tríptico.
Entonces, los dioses del Shinto beben sake, pero también los hombres, ya que al hijos de estos dioses, el motivo de su vida se encuentra en tratar de vivir en armonía con los kami, buscando siempre su protección y aprobación, es por esto que en muchos de los ritos de esta religión, se consume sake para simbolizar la unión con los dioses. En una próxima publicación, les compartiré algunos de estos ritos.
Es interesante notar, que dentro de la cultura occidental, el consumo del alcohol también ha tenido una relación con la divinidad o con propiedades benéficas para el hombre, sirvan de ejemplo de lo anterior, el simbolismo del vino como sangre de Cristo y el hecho de que las bebidas alcohólicas desde el siglo XVI, eran conocidas como “espíritus” (todavía hoy, por lo menos en el idioma inglés) ya que se les utilizaba con propósitos curativos, popularizándose su consumo hasta el siglo XVIII. Ya para el siglo XIX, la cosa cambió y se empezó a cuestionar los beneficios, comenzando las campañas para su uso moderado y hasta prohibición.




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